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Industrias Creativas sin definir

HIST♀RIA: Lilith La primera Mujer

LILITH LA PRIMERA MUJER

«Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó». 

Génesis 2:4-25

Estas palabras del Génesis tienen una interpretación rabínica según la cual Adán, antes de Eva, tuvo otra compañera que se identificaría con la figura de Lilith.

El personaje de Lilith en realidad tiene raíces más antiguas que las judaicas. Encontramos referencias a su figura entre los Sumerios, concretamente en Mesopatomia: según el arqueólogo británico Reginald Campbell Thompson, un grupo de demonios femeninos derivados de la criatura Lilitú (Lilu, Lilitu y Ardat Lili) tienen unas características que responden a esta figura mitológica: eran mitad humanas y mitad divinas, usaban la seducción y el erotismo como armas; y la noche era su hábitat natural.  Los judíos adaptaron así al hebreo el nombre de esta criatura maligna hasta vincularlo posiblemente a la palabra «laila» (traducido como noche). Lilitú perdió varias cualidades con su versión hebrea, como es su carácter divino, pero adquirió una personalidad más compleja. En este sentido varias interpretaciones sobre la figura de Lilith como una criatura igual a Adán, hecha de polvo puro, que se rebela contra los designios divinos y muestra un marcado carácter. La única mención en La Biblia a dicha criatura aparece en Isaías 34:14: «Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilith y en él encontrará descanso».

Los cabalistas buscaron muchas interpretaciones para explicar la contradicción entre las dos versiones. Una sugiere que Adán fue creado inicialmente como un andrógino que poseía un cuerpo femenino y uno masculino unidos por la espalda. Luego, Dios lo dividió. Otra interpretación aparece en el Alfabeto de Ben Sirá midrash del siglo X. Basándose en dicho texto, el mitólogo Robert Graves relata que la primera mujer de Adán no fue Eva sino Lilith: “Dios creó a Lilith, la primera mujer, como había creado a Adán, salvo que utilizó inmundicia y sedimento en lugar de polvo puro.» Otra versión que encontramos en el Yalqut Reubeni (compendio de textos rabínicos entre el siglo V-VI d.C.), se narra cómo Lilith se resistió a yacer por debajo de Adán: «¿Por qué he de yacer debajo de ti? Yo también fui hecha con polvo y por tanto, soy tu igual», afirmó Lilith, que, al ser forzada por Adán a obedecerle, pronunció el nombre de Dios en vano y decidió abandonar el Edén con dirección al Mar Rojo.

lilith

Esta versión de Lilith viene interpretada comúnmente como una representación de las mujeres canaaneas y su visión de las relaciones sexuales en una época, hacia el 586 a.C, periodo histórico en el cual las dos poblaciones se fundieron. De esta manera, la demonización de Lilith probablemente es una crítica a las prácticas de las mujeres canaaneas, dadas a mantener relaciones sexuales pre-matrimoniales y a una sexualidad más abierta que la mostrada por las hebreas. Lilith es el demonio rebelde, el mal ejemplo que precedió a Eva, más obediente a lo que Adán esperaba de una mujer.

Tras abandonar el paraíso, Lilith se asentó en la costa del Mar Rojo. Esta región se caracterizaba, según esta tradición mitológica, por la presencia de innumerables demonios, con los cuales engendró nuevas criaturas «a razón de más de cien por día». Ante este hecho, Dios envió a un grupo de ángeles para exigirle que volviera con Adán. Los tres ángeles enviados Senoy, Sansenoy y Semangelof, pronunciaron las siguientes amenazas «Regresa con Adán de inmediato o te ahogaremos». A lo que ella respondió, probablemente vista también la escasez de las argumentaciones angelicales, que ya no podía regresar porque «Dios me ha ordenado que me haga cargo de todos los recién nacidos, de los niños hasta el octavo día de vida (el de la circuncisión) y de las niñas hasta el vigésimo día». Finalmente, Dios permitió vivir a Lilith, pero la castigó haciendo que cientos de sus hijos demoníacos perecieran cada día. Desde entonces, la hermosa criatura se propuso matar a todos los hijos de Adán y a todas las madres durante el nacimiento y los días siguientes al parto.

Lilith nos remonta a la tan mitificada, por otra parte, etapa matriarcal de la Humanidad, cuyos restos casi podemos exhumar si hacemos arqueología cultural y, aún ahora, contemplamos implícitos en algunos textos de la Literatura Clásica y en el simbolismo de las Diosas Lunares.

El simbolismo de Lilith, por tanto, apuntaría a un momento previo al actual orden social patricéntrico que ha prefijado determinadas pautas de relación entre hombres y mujeres. Y por «actual» entendemos vigente, en el sentido de que corresponde a unos códigos todavía en uso en los patrones culturales judeo-cristianos y en las sociedades a ellos adscritas; códigos que se remontan a los orígenes mismos de esta tradición. No hay más que ver cómo ha «desaparecido» Lilith, cómo aparece Eva en el Génesis, la interpretación y la divulgación tan particular que durante siglos se ha hecho de los actos de nuestra primera madre como portadora del mal y fuente del pecado para la Humanidad, además de las consecuencias sociales e individuales provocadas con tales transmisiones.

Para saber Más:

Robert Graves & Raphael Patai, The Hebrew Myths: The Book of Genesis, ed. Anchor, 1989.

Susanne Schaup, Sofía aspecto de lo divino femenino, ed. Kairós, 1999.

About the author

Andrea Vincenti

Arqueólogo y cooperante. Viajero y Knowmad. Trabajo desarrollando proyectos que generan impacto positivo en la sociedad a través de proyectos sociales que involucran patrimonio y comunidades locales, buscando la mejora de la vida de las personas.

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