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Industrias Creativas sin definir

Los límites del flamenco: Entrevista de Víctor Donaire a Chema López

LOS LÍMITES DEL FLAMENCO

Chema López estudia Producción Musical de la mano de Carlos Córdoba en Microfusa (Barcelona), y Musicología en la Universidad de Salamanca. Es el responsable de www.ladrogueriamusic.com, y alimenta chemilopez.blogspot.com.es

Me pongo en contacto con él tras ver una conferencia suya en Mairena, de la que se publica parte en Sevilla Flamenca -El Paco de Lucía que yo venero-. Sus palabras me hacen reflexionar sobre los límites del flamenco, y quedamos en una cafetería de Nervión el mes pasado. Cuando coincidí la primera vez con él en Salamanca disfrutaba entonces de la música de Raimundo Amador y Pata Negra, pero ahora dedica gran parte de su tiempo a defender y poner en valor el cante flamenco originario. La Droguería Music nace principalmente para grabar un flamenco concreto, ese que cabe en una caja de zapatos, “el cante-cante”, el basado en un repertorio histórico. Me contaba:

Levantarte una mañana y decir “voy a inventar una soleá” es algo casi imposible. Porque la soleá se debe a una estructura métrica, a una estética… al estilo de Cádiz, Lebrija, Triana, Alcalá… No puedes hacer una melodía que se salga de ese contexto creado hace casi dos siglos, que cabe en una caja de zapatos; porque entonces no estás haciendo una soleá. La limitación no es dictatorial ni social sino técnica y estética. Como mucho, puedes llegar a la recreación. Es tan complicado, que hace 30 años los flamencos optaron por el camino fácil de imitar o disfrazar con textos o instrumentos modernos lo que esta música dio de sí en su apogeo durante la primera mitad del siglo XX. Es el caso de la “Leyenda del Tiempo”: coges a Lorca por un lado, a Omar Khayyam, Miguel Hernández… y los metes por alegrías con los músicos de Dolores… algo tiene que salir. Y si Camarón está por medio…más. Este disco coincide con el aperturismo que se da a mediados de los 70: los jóvenes no querían entrar por el aro de lo tradicional y buscaron una ruptura total.

Víctor: ¿Pero en realidad fue una ruptura total?

Chema: El caso es que paralelamente a esa ruptura total, hacia 1970, se estaba dando otra evolución más natural, mesurada y lógica dentro del cante, impulsada por artistas como Menese, Fosforito, Fernanda, Lebrijano, el Camarón “pre-Leyenda” o un joven Morente -entre otros y otras, cada uno en su estética-. Pero ese desarrollo en aquel momento no era perceptible o parecía insuficiente. Algo de lo que muy pocos hablan incluso hoy, con más perspectiva. Era una evolución basada en la frescura de sus intérpretes, en el desarrollo de los cantes a partir de las posibilidades de la voz… también en otra manera de entender los textos y las melodías de autor. El productor discográfico de cabecera de este otro camino fue Antonio Sánchez Pecino, padre de Paco de Lucía. Este hombre comprueba que Camarón es capaz de quitarle cien años a una seguiriya sólo con la frescura de su voz. Por otro lado, se da un cambio en la forma de acompañar al cante con la guitarra, una nueva escuela que surge también de una evolución lógica y que capitanea Paco de Lucía -que no sólo fue guitarra solista-, partiendo de Niño Ricardo. Si te fijas, la evolución que ha quedado en el repertorio del cante actual no proviene tanto de “La Leyenda del Tiempo”, como de estos otros cambios silenciosos que te planteo.

Víctor: ¿Cuál es la evolución dentro de esa caja de zapatos?

Chema: Lógicamente, no surge de un día para otro. El cante empieza a gestarse en el último tramo del siglo XVIII, pero hasta mediados del XIX no comienza a parecerse a lo que conocemos. En esos años, Silverio Franconetti -sin pretenderlo- reúne y organiza un repertorio que va a ser la base -junto a material de otros intérpretes-  sobre la que crecerá todo. Después realiza una serie de recitales en Sevilla, Jerez, Córdoba y abre una Café en los que difunde su sello. Muere en 1889 y no registra nada en el novedoso fonógrafo, pero otros cantaores que habían captado su propuesta, sí.  El paso al formato sonoro es fundamental para que el cante pegue el salto que necesitaba para consolidarse socialmente.

Víctor: ¿Y cuál es el presente y el futuro?

Chema: En realidad lo que se ha venido haciendo, desde que a mediados del siglo XX se toma conciencia del cante como una música importante, es una imitación de lo anterior. Una performance, en mayor o menor medida, de lo que grabaron los grandes intérpretes en esa primera mitad del XX. Pero la creación ha quedado bastante estancada. Lógicamente la guitarra ha evolucionado porque ofrece más posibilidades. Como el baile. Pero el repertorio del cante ha crecido poco o muy poco. ¿Cuántas músicas de cante por seguiriya se han compuesto en los últimos 30 años? Si por futuro entendemos que cada año van a salir diez artistas nuevos en cada modalidad del flamenco y van a estar por todo el mundo dando guerra y ganando pasta… claro que tiene futuro. Pero queda estos artistas -y ya me ciño estrictamente al cante- no están abasteciendo el repertorio como hicieron las generaciones anteriores.

Víctor: ¿Entonces?

Chema: Ten en cuenta una cosa. ¿Qué hubiese sido del cante flamenco si no se inventan los sistemas de grabación? Casi con toda seguridad no hubiese trascendido más allá de los años 30. Las grabaciones ralentizaron el consumo de todas las músicas en todo el mundo. En el caso español, junto con la copla, el cante se convirtió además en la banda sonora oficial de la Dictadura. Pero para entonces, el resto de Europa ya estaba con otras músicas –totalmente contemporáneas- como la pregrabada, germen de la electrónica. Por eso el cante llega exhausto a los años 70. Sin sentido. Seamos realistas ¿es el flamenco una música de nuestro tiempo? No, no lo es. Mis nietos me preguntarán dentro de cuarenta años cuál era la música de mi tiempo y cuando le responda me dirán que esa era la música de los años 30 no de 2015. Es un planteamiento personal y puede que radical…pero piénsalo.

Víctor: Por tanto, “Omega”,”La Leyenda del Tiempo”… ¿iniciaron un camino de corto recorrido?

Chema: “La Leyenda del Tiempo” de Camarón y el “Omega” de Enrique Morente, por ejemplo, sirvieron para abrir las puertas del flamenco a otros públicos. Musicalmente son dos discos excepcionales, pero no tuvieron continuidad ni en sus propios intérpretes. Después de aquello Camarón optó por el camino del cante gitano-extremeño. Es algo que me dijo Lebrijano en una entrevista. Si te fijas, al Camarón de los discos con Paco de Lucía, esos de principios de los 70 que estaban llevando a cabo la revolución silenciosa que te describí antes, es a donde los jóvenes cantaores de hoy se han reenganchado. El caso de Morente es peculiar. Bajo mi punto de vista, en sus discos de los 70, Morente es cien mil veces más moderno que en “Omega”. Una modernura a base de crear melodías nuevas, por la que fue criticadísimo en aquellos años. Siempre pongo como ejemplo su fandango personal, que está en la boca de muchos cantaores actuales. Sin embargo, el “Pequeño Vals Vienés” no.

Víctor: En cualquier caso, esos dos discos han dado visibilidad al flamenco…

Chema: Sí, pero también Menese con la obra de Moreno Galván o Lebrijano con su visión modernista y personalísima del clasicismo. Lo cierto que es a las multinacionales y a sus voceros sólo les ha interesado contar lo que hicieron Camarón, Paco y Morente -que no es poco ni mucho menos- porque es lo que vende en navidades. Pero ya es hora que también se hable de lo que han hecho los eclipsados de esa generación, básicamente porque son parte importante del sustrato del que están partiendo los jóvenes de hoy.

Víctor: La fusión nos lleva en muchas ocasiones a la confusión, ¿ha hecho un flaco favor a esa “cajita de zapatos”?

Chema: La fusión era un camino evolutivo que se impuso como único. Y tuvo episodios magistrales aunque siempre más cercanos a otras músicas que al cante flamenco. Y, por supuesto, trajo cosas horrorosas. Muchísimas. Era especialmente delgada la línea roja que separaba fusión y nonaino… que desgraciadamente es lo que ha quedado. Al hilo de esto, el mismo Kiko Veneno -que estuvo inmerso en el proceso creativo de la “Leyenda del Tiempo”-, ha dicho recientemente “Dios mío, ¿seré yo responsable de todo esto?”.

Víctor: ¿Te han “tachado” de ortodoxo?

Chema: Sí, pero la realidad es que soy mucho más moderno que algunos que van de modernos. He trabajado con los más vanguardistas de muchas otras músicas. He trabajado en un proyecto en el que pusimos música electrónica a poemas de Leopoldo María Panero. También he sido guitarrista y arreglista de Chico Ocaña, que en su momento desarrolló una manera de escribir letras flamencas totalmente actuales y contemporáneas. Algo dificilísimo. Chico Ocaña fue el último mago de ese periodo de las fusiones y quien echó el cerrojo a ese camino. Y eso lo dijo el propio Morente, que lo admiraba. Yo, personalmente, no tengo ningún problema en meter un bajo o un cajón en una producción de cante, porque he aprendido a hacerlo de mano de los mejores; pero no como algo determinante. La voz y la guitarra tienen que llevar el mando; si el mando lo lleva una orquestina –como es el caso de muchas primeras figuras mediáticas de hoy- estamos dando gato por liebre.

Víctor: Corrígeme si me equivoco, creo que a la mayoría de los músicos no les preocupa si están haciendo cante jondo, flamenco, o “flamenquito”… Pero como productor y musicólogo, ¿se hacen necesarias las etiquetas?

Chema: Se hace necesaria la autenticidad de las cosas. La etiqueta es la manera de diferenciar y la pone la perspectiva temporal cuando algo tiene peso, trasciende y es superviviente a las modas imperantes; pero si eres un cateto, eres un cateto. El mal gusto está ahí y casi todos caemos en él. Va mucho con tener una meta profesional y artística clara y acorde con tus posibilidades. Uno de los problemas con los que nos encontramos al principio de las producciones que hacemos, es que los artistas quieren hacer un gazpacho instrumental para acaparar cuanto más mejor: si conocen a 20 guitarristas, quieren que graben los 20; si han oído que fulanito ha grabado un violín…se mete ahora un violín. Traen una ansiedad de éxito que no favorece la creatividad. Lo enfocan todo a la radiodifusión comercial, algo totalmente opuesto a este género. No conocen su mercancía y así es imposible que puedan venderla. Después están quienes son auténticos artistas, que además de ponerse en tus manos y dejarte trabajar, vienen con las ideas clarísimas y con un concepto definitivo -o casi- de su propuesta.

Víctor: ¿El margen que nos da una “caja de zapatos” es lo suficientemente amplio para vivir del cante en la actualidad?

Chema: Vivir del cante es casi imposible dentro y fuera de la caja de zapatos, por todo lo que te he contado. Pero hay más. Mucho más. De todas las músicas en las que he trabajado el flamenco es la más complicada a nivel social y empresarial. El engaño, el timo y la picaresca están presentes las 24 horas. Desde el artista más modesto al más increíble. Desde la institución pública más respetable al último buscabolos, porque ya no quedan ni representantes. Desde las peñas a los teatros. Hay excepciones de artistas, empresarios, organismos y peñas con los que todo funciona a la perfección, pero son los menos. Si trabajas en el flamenco procura tenerlo todo bien firmado y duerme con un ojo abierto.

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Víctor Donaire

Profesor y educador

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