Extremadura se convirtió durante tres días en un espacio de encuentro, reflexión y experimentación en torno al futuro de la música en vivo. Allí se celebró el Action Lab de A-Live Music Venues, una iniciativa impulsada por Wazo Coop dentro de un proyecto europeo que busca fortalecer la sostenibilidad de los espacios de música en vivo en territorios urbanos y no urbanos marcados por fuertes desequilibrios estacionales de población.

Financiado a través de la convocatoria LIVEMX de Europa Creativa, el proyecto parte de una pregunta de fondo: cómo sostener la vida cultural y musical en lugares donde los públicos cambian con las estaciones, donde los flujos de población afectan a la programación y donde muchos espacios deben reinventarse para seguir siendo viables. Para ello, A-Live Music Venues trabaja sobre tres ejes: la cooperación entre salas y espacios de música en vivo, el uso temporal de espacios y la activación de audiencias móviles a lo largo de todo el año.
Con este horizonte, profesionales vinculados a venues de distintos países europeos llegaron a Extremadura para participar en un programa intensivo que combinó formación, trabajo colectivo, visitas, prototipado y diálogo con agentes locales. Más que una serie de actividades, el Action Lab se planteó como un laboratorio vivo en el que contrastar ideas, probar herramientas y pensar soluciones reales para retos compartidos en distintos contextos de Europa.

La primera jornada estuvo dedicada a poner sobre la mesa esos desafíos comunes. A través de la presentación del proyecto, la desk research y el trabajo con la toolbox, fueron apareciendo cuestiones que resuenan en muchos territorios: la dificultad para sostener programaciones estables durante todo el año, la fragilidad de ciertas infraestructuras culturales, la necesidad de atraer y mantener públicos, o la importancia de repensar la relación entre comunidad, espacio y experiencia cultural. También emergió una constatación importante: aunque la cooperación entre venues sigue siendo aún limitada, existe un interés claro por reforzarla y convertirla en una herramienta estratégica de sostenibilidad. La jornada terminó con un concierto de piano de la compositora e intérprete Marta Lozano Molano, que aportó una dimensión artística y sensible a un día marcado por el análisis y el intercambio.






El segundo día trasladó el foco hacia el territorio y hacia las posibilidades que ofrecen los espacios infrautilizados. Entre Valdefuentes y sus entornos patrimoniales y comunitarios, las personas participantes exploraron cómo lugares cargados de historia, identidad y vida cotidiana pueden convertirse temporalmente en escenarios para la música en vivo. Durante el hackathon, imaginaron nuevas activaciones para espacios como la Plaza de España, el Claustro del Convento de San Agustín o Santa Rita nº16. Las propuestas que surgieron mostraron hasta qué punto la creatividad puede dialogar con el patrimonio y con la comunidad para generar experiencias culturales accesibles, arraigadas y con capacidad de transformación. La jornada concluyó con una cata sonora inspirada en las higueras de tierra de Montánchez y Tamuja, una experiencia que conectó paisaje, escucha y territorio desde una perspectiva original y sensorial.





La tercera jornada, celebrada en Cáceres, abrió el laboratorio al diálogo con agentes locales. La visita a La Sindicalista Art Gallery permitió conocer un caso concreto de pop-up music venue, acompañado por un concierto de la violonchelista Carmen Agúndez. Fue una forma directa de ver cómo espacios no convencionales pueden acoger propuestas musicales con identidad, cercanía y sentido de lugar. Más tarde, el think tank reunió a participantes y stakeholders para profundizar en los tres grandes temas del proyecto: cooperación, uso temporal de espacios y moving audiences. De esa conversación colectiva surgieron diez recomendaciones accionables que condensan buena parte del aprendizaje compartido: empezar con pilotos pequeños, utilizar estratégicamente espacios no musicales, formalizar alianzas urbano-rurales, simplificar licencias temporales, alinear calendarios estacionales, diseñar herramientas de micro-presupuesto, documentar cada experiencia y apostar por un crecimiento gradual, entre otras.

Lo que dejó el Action Lab en Extremadura fue algo más que un conjunto de sesiones de trabajo. Dejó la sensación de que muchos de los retos que enfrentan hoy los espacios de música en vivo en Europa son compartidos, pero también la certeza de que pueden abordarse desde la cooperación, la experimentación y la escucha mutua. En un contexto como el extremeño, donde conviven desequilibrios territoriales, patrimonio disponible, redes comunitarias y una larga experiencia en desarrollo cultural y rural, este laboratorio encontró un escenario especialmente fértil.

A-Live Music Venues continuará ahora su recorrido con la sistematización de resultados y la elaboración del handbook final del proyecto. La intención es clara: que los aprendizajes generados en Extremadura no se queden solo en la experiencia vivida, sino que puedan inspirar nuevas prácticas, nuevas alianzas y nuevas formas de imaginar la música en vivo en otros territorios europeos.
Wazo Magazine es la revista colaborativa gratuita de Wazo Coop. Se trata de una publicación social que da acceso a personas voluntarias que contribuyen a su realización aportando artículos relacionados con proyectos de industrias creativas e innovación social.





